El sistema SATE (sistema de aislamiento térmico exterior) consiste en la instalación de una capa de aislamiento térmico sobre la fachada del edificio existente envolviendo por completo, fijado mediante adhesivos y fijaciones mecánicas, sobre el que se aplica un mortero de altas prestaciones que protege al sistema.
En función de la ubicación del edificio, tipología constructiva, composición de huecos, normativa urbanística podemos variar los tipos de aislamiento o morteros de acabado, seleccionando en cada caso los más adecuados para cada proyecto
El sistema de fachada ventilada consiste en la instalación de una capa de aislamiento térmico sobre la fachada del edificio existente envolviendo por completo. En este caso el revestimiento del edificio se coloca separado del aislamiento, formando una cámara de aire ventilada con efecto chimenea, que disipa las posibles condensaciones así como el calor del revestimiento derivado de la incidencia de la radiación solar, de modo que no se transmite el calor de forma directa por conducción a través del cerramiento hacia el interior del edificio.
Estos paneles van fijados al muro soporte mediante perfilería de aluminio.
El revestimiento puede ser de múltiples tipologías y acabados como porcelánico, piedra natural, composite de aluminio, laminado de alta presión, fibrocemento.
La combinación de materiales y la diversidad de acabados que existen en el mercado hace de la fachada ventilada la mejor solución para devolver a un edificio existente todo su esplendor
Tanto el sistema SATE como la fachada ventilada son una solución adecuada para realizar una rehabilitación energética de un edificio existente.
Ambas soluciones consiguen unos niveles de aislamiento térmico y reducción de la demanda energética tanto en regímenes de calefacción como de refrigeración muy similares, por lo que este no va a ser un motivo que nos lleve a tomar una decisión en favor de una u otra opción.
En cuanto al coste de las soluciones, aquí sí que encontramos diferencia, el sistema SATE es una solución más económica que la fachada ventilada, y más rápido de instalar, lo que convierte al sistema SATE en la solución con la mejor relación calidad/precio.
Pero si observamos otras componentes, como la estética, el diseño arquitectónico, la durabilidad en el tiempo, el menor mantenimiento, el sistema de fachada ventilada puede ser más adecuado.
Ambas soluciones combinadas con una sustitución de carpinterías exteriores de las viviendas, consiguen una mejora de prestaciones del edificio muy notable.
En Cuviwall somos especialistas en rehabilitación, desgranamos los proyectos que no llegan para estudiarlos minuciosamente y encontrar la mejor manera de llevarlos a cabo.
Nuestro equipo técnico tiene una amplia experiencia en rehabilitación tanto de proyectos de rehabilitación tradicional, como de envolventes de sistema SATE y fachada ventilada.
La gestión de ayudas y subvenciones puede ser una tarea farragosa, pero en Cuviwall nosotros nos encargamos de todo.
También disponemos de acuerdos con entidades para financiación de obras en comunidades de propietarios.
En Cuviwall acompañamos y asesoramos a los clientes durante todo el proceso.
El hito que da comienzo al proceso de rehabilitación es el acuerdo en junta de la comunidad de propietarios.
Para realizar una rehabilitación de fachadas es necesario un proyecto arquitectónico, que recogerá las medidas a implementar en el edificio para lograr una mejora de su eficiencia energética. En él se recogerán los materiales de acabado, la composición de fachadas, y se tendrá en cuenta el cumplimiento del Código Técnico, la normativa urbanística así como las preferencias de la propiedad.
Una vez redactado el proyecto arquitectónico y visado en el Colegio Oficial correspondiente, se presenta en el Ayuntamiento junto con la solicitud de licencia de obras. La administración dispone de 3 meses para la concesión de la licencia, tiempo que se aprovecha para la petición de presupuestos de la ejecución de las obras.
También aprovechamos este tiempo para la gestión de las ayudas y subvenciones, que deben estar resueltas antes del comienzo de la obra. En caso de que haga falta financiación, este es el momento para gestionarla.
Una vez concedida la licencia de obras, dependiendo de la envergadura de la obra y de la tipología de la rehabilitación, la duración del proceso puede variar mucho, puede oscilar entre 3-12 meses. En obras de gran envergadura, la obra se divide en fases de actuación.
Por tanto, teniendo en cuenta todos los pasos del proceso, es previsible que la duración sea superior a 1 año.
En Cuviwall les guiamos a lo largo de todo el proceso, ayudándoles a tomar las mejores decisiones.